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Baeza rinde homenaje a uno de sus hijos ilustres con la instalación de una escultura urbana de Gaspar Becerra

La alcaldesa de Baeza, Lola Marín, ha inaugurado junto a Francisco Reyes, presidente de la Diputación Provincial de Jaén, la escultura que se ha realizado en homenaje al escultor y pintor baezano Gaspar Becerra. Este monumento urbano se enmarcaba en las actividades programadas con motivo del V centenario del nacimiento de uno de los grandes artistas del renacimiento español, que se conmemoró en 2020.

La estatua, situada en el Pasaje Cardenal Benavides, entre el Ayuntamiento de Baeza y las Ruinas de San Francisco, ha sido realizada en bronce por Antonio Pérez Almahano, y se suma a otras muy fotografiadas por baezanos y turistas como la de Antonio Machado. La primera edil señalaba que con estas estatuas urbanas “se reconoce la importancia de nuestro pasado y a aquellas personas, hombres y mujeres, que han hecho que Baeza sea conocida a lo largo de la historia”. Con respecto a Gaspar Becerra, la alcaldesa lamentaba que durante 2020 no se hayan podido llevar a cabo las actividades programadas “para reconocer su legado y estudiar su figura”. Por último, Marín ha insistido en que “el turismo es la consecuencia de hacer bien las cosas en materia de patrimonio y para el Ayuntamiento de Baeza es un deber ineludible cuidarlo, ponerlo en valor, y aprender de quienes fueron responsables de que hoy tengamos este legado”.

Por su parte, Francisco Reyes, subrayaba que “esta escultura y el programa de actividades que se había previsto con motivo del V centenario y que se ha visto afectado por la pandemia, es un ejemplo claro de la capacidad del equipo de gobierno encabezado por su alcaldesa para poner en valor las oportunidades que tiene una ciudad como Baeza, que junto a Úbeda y al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, se ha convertido en la punta de lanza de la oferta turística de nuestra provincia”. En este sentido, Francisco Reyes ha puesto el acento en la capacidad de Baeza para “aprovechar las oportunidades, poniendo en valor su rico patrimonio monumental y complementándolo con una actividad cultural y turística que hace la visita más atractiva”.

El autor de la escultura urbana, Antonio Pérez Almahano, ha explicado que la obra representa a un Gaspar Becerra reflexivo, observando y analizando una de sus obras. “He utilizado el estilo figurativo, pero con un modelado suelto y haciendo un guiño al estilo manierista que de manera tan brillante introdujo Gaspar Becerra en España, acentuando en algunos casos la musculatura de su cuerpo especialmente visible en las piernas”.

Gaspar Becerra nació en Baeza en 1520 en el seno de una familia de artistas de segunda fila. Sin embargo, se convirtió en una de las personalidades más importantes del panorama artístico español del último tercio del siglo XVI. Muy joven se trasladó a Roma, donde se formó bajo la influencia de Miguel Ángel, al que conoció colaborando con Vasari y Daniele de Volterra en obras de importancia. En la década de 1540 participó en la decoración del palacio de la Cancillería y en una de las capillas de la iglesia de la Trinidad de los Montes de Roma. Tras residir 20 años en la capital italiana, regresa a España y se convierte en el artista de mayor estimación. En la Catedral de Astorga dejó una de sus grandes obras, el retablo mayor, y en 1562 pasa al servicio del rey Felipe II, para quien pinta en el Alcázar y en el Palacio de El Pardo y Madrid. Los únicos frescos de su mano que se conservan en la actualidad, fechados hacia 1563, decoran una de las torres del palacio de El Pardo. Pese a su éxito, son muy pocas las obras que han llegado hasta nuestros días, pues muchas de ellas desaparecieron en trágicos incendios.

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